Domingo, 23 Julio 2017

¡Somos familia! Cada hogar, escuela de Vida y Amor

 

familia

El Rector Mayor, P. Ángel Fernández Artime, presentó el Aguinaldo 2017, resultado de una solicitud del Consejo de la Familia Salesiana, que pidió por unanimidad tratar el tema de la familia, buscando los desafíos que afronta las nuevas coyunturas, junto a las reflexiones de los dos Sínodos y de la Exhortación Apostólica del Papa "Amoris Laetitia".

¿Cuáles son los procesos a GENERAR y ACOMPAÑAR
en bien de la familia con estilo salesiano...

1. Familia: prioridad educativo-pastoral.
2. Acompañar a la familia opción prioritaria, con iniciativas concretas y prácticas.
3. Ayudar a las familias a educar y crecer desde el afecto y el corazón (lo Preventivo).
4. Apoyar a los padres en su tarea educativa, implicándoles en todo lo posible.
5. Ayudar a los padres en la educación para el amor.
6. Acompañar situaciones personales de dificultad y crisis.
7. Ser casa abierta para todos en las iglesias domésticas dentro de la única Iglesia.
8. Acompañar a los jóvenes en su proyecto de vida de matrimonio.
9.  Ayudar a los padres y familias a entender que están bajo la ley del proceso y de la gradualidad.
10. Formar parte de este camino de reflexión y discernimiento  que está realizando la Iglesia en bien de la familia.

 

Otras iniciativas y criterios que pueden tomarse localmente

  • No tener miedo a ofrecer valores humanos morales y espirituales a nuestros jóvenes y sus familias. Las familias lo necesitan y lo agradecen.
  • En todo lo posible debemos contribuir a cuidar y fomentar en las familias este sentido de la alegría de amar.
  • Cuidemos en nuestras casas, especialmente con los jóvenes y sus familias, la hospitalidad y acogida como expresión de nuestra disponibilidad.
  • Fomentemos en nuestras casas la presencia de matrimonios  animadores, guías y acompañantes de otros matrimonios que lo puedan necesitar.
  • Aprovechemos la oportunidad para trabajar en favor de toda erradicación de la discriminación de las niñas y de la mujer.
  • Aprovechemos las experiencias de 'buenas praxis' de muchas casas en relación con las familias, compartámoslas y démoslas a conocer.
  • Cuestionémonos acerca de nuestra actitud de empatía con los padres y madres de familia que viven situaciones de dolor y angustia.
  • Desarrollemos aún más la fuerza pastoral de nuestras Comunidades Educativo Pastorales ya que nuestra acción educativo y evangelizadora es, ante todo, comunitaria.
  • Asegurémonos de que nuestras casas salesianas ofrezcan un rostro de la Iglesia que ayude a las familias a descubrir o redescubrir la fe.
  • Volvamos decididamente, una y otra vez, al clima de Valdocco

 


El Aguinaldo del 2006 ya estuvo centrada en la Familia. A ella remitimos también desde este momento. Al mismo tiempo los momentos eclesiales que vivimos después de dos sínodos y la Exhortación Apostólica “Amoris laetitia” del Papa Francisco nos exigen, -gustosamente para nosotros como Familia Salesiana, centrar nuestra mirada educativo pastoral en la familia.

 

¡SOMOS FAMILIA ! Y ¡nacimos familial!

 

  • Todos tenemos la fuerte vivencia personal de que hemos nacido en una familia, y ¡nacimos familia!, con la belleza y limitaciones de toda familia, pero en definitiva en el seno de una familia. Familia que es esa realidad humana muy concreta donde se aprende el arte de la Vida y del Amor.
  • La familia, bien lo sabemos, está hecha de rostros, de personas que aman, hablan, comparten y se sacrifican por los demás en el seno de la misma, defendiéndose y defendiendo la vida propia y de los suyos a toda costa. Uno se hace persona viviendo en familia, creciendo, por lo general, con los padres, respirando el calor del hogar.
  • Es en la familia, en el hogar donde se recibe el nombre y por tanto la dignidad, donde se experimentan los afectos; donde se saborea la intimidad, donde se aprende a pedir permiso, a pedir perdón y a dar las gracias.
  • La familia es también -lo sabemos- primera escuela para los niños, grupo de pertenencia imprescindible para los jóvenes y el mejor asilo para los ancianos.
  • Todo esto es algo de lo que desde la dimensión humana, antropológica, hemos vivido todos de una manera u otra.
  • Al mismo tiempo no perdemos la perspectiva de lo que significa la realidad de la familia  y Dios Comunión-Amor porque la familia es un gran signo-sacramento del Dios Trinitario que es Comunión-Amor
  • La familia es también seno materno en el que el Hijo de Dios hace un camino de Humanización.
  • Y además, los destinatarios de este Aguinaldo somos también familia salesiana que tiene un fuerte y siempre creciente sentido de que SOMOS FAMILIA.
  • Como grupo religioso (congregaciones, institutos, asociaciones de vida apostólica, asociaciones de fieles…) tenemos un fuerte sentido del vínculo de familia religiosa que nos une.
  • Incluso casi todos nuestros grupos de familia salesiana tenemos recogido en los diversos estatutos el espíritu de familia y el clima de familia como parte constitutiva de nuestro ser, y también la acción pastoral hacia la familia, con las familias, para las familias.
  • Esta premisa explica nuestro deber como familia salesiana, un deber que no solo es de no mirar en otra dirección distinta a aquella en la que está fuertemente implicada la Iglesia Universal, hoy bajo la guía del Papa Francisco, sino el deber de hacer una 'lectura salesiana' -como educadores que somos de niños, niñas, muchachos, muchachas y jóvenes-, y de dar nuestra humilde contribución.

 

 2.- Una invitación a una lectura reposada, abierta y con corazón preparado

  • Hago ante todo una invitación a una lectura reposada, abierta y con el corazón preparado al diálogo y al encuentro con lo que la Exhortación Apostólica dice, de modo que nos ayude como Familia Salesiana a descubrir lo que el documento ofrece. Es un gesto de amor, como Familia Salesiana, a la realidad familiar, reconocida y ensalzada como un gran don de Dios para todos. Y también de amor hacia los que no han logrado vivir en plenitud este proyecto de Dios y necesitan nuestra ayuda, quizá nuestro acompañamiento en el recorrer el propio proyecto de vida de amor conyugal y familiar, que a veces se ve quebrado o con grandes dificultades.
  • El documento es un servicio a la humanidad desde la mirada creyente católica, y un verdadero tesoro espiritual y pastoral. Y nos implicamos en ello desde la conciencia de que 'somos Familia Salesiana'.
  • La Exhortación del Papa está construida sobre las enseñanzas de los Papas anteriores, San Juan Pablo II y Benedicto XVI y las dos Asambleas sinodales de 2014 y 2015 cuyas relaciones finales son citadas asiduamente. Resume por tanto la reflexión eclesial de muchos años pero introduce, al mismo tiempo un cambio de tono, de lenguaje y de la perspectiva del plano canónico al pastoral. El Papa mismo dice que “debemos ser humildes y realistas en reconocer que a veces... hemos presentado un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto, casi artificiosamente construido, alejado de las situaciones concretas y de las efectivas posibilidades de las familias, así como éstas son. Esta idealización excesiva, sobre todo cuando no hemos despertado la confianza en la Gracia, no ha hecho más que el matrimonio sea más deseable y atractivo, sino todo lo contrario (AL36).

 

2.- A modo de síntesis sobre el contenido de la Exhortación. Para descubrir nuestro deber como Familia Salesiana con las familias

  • El texto tiene las características ya conocidas del magisterio del Papa Francisco; es un texto realista, cercano, directo y sugerente. Un texto abierto que nos invita a entrar en el tema activamente, no sólo recibiendo pasivamente las ideas, sino tratando de vivir nosotros el misterio de la vida y del amor desde nuestra propia vida y personal vocación.  No es un documento que hable de la familia en abstracto sino que pretende llegar a la vida para dar una palabra de ánimo a tantos que lo puedan necesitar.
  • En la Exhortación Apostólica el Papa traza la “summa” bíblica y teológica, moral y pastoral acerca de la familia, subrayando la importancia y belleza de la familia basada en el matrimonio, invitando profundizar en los valores del amor conyugal, verdadero don de Dios para la vida del ser humano. Se invita a destacar los aspectos positivos y humanizantes del amor humano, reflejo del Amor de Dios que siempre es más fuerte que el fracaso de los proyectos humanos.
  • El documento tiene nueve capítulos que iluminan la realidad del matrimonio y de la familia desde diferentes puntos de vista intentando conjugar la presentación de la belleza del proyecto divino con la atención realista y misericordiosa a las muchas situaciones deficientes y dolorosas que se dan en la vida real. Cada capítulo es un trenzado admirable de la fidelidad a la verdad con la compasión y la misericordia. En él se ilumina desde la Palabra de Dios, sin descuidar la situación actual, con la mirada siempre de Fe en Jesucristo. El amor en la familia es siempre el tema central, con la riqueza de la fecundidad y educación de los hijos y las sugerencias pastorales que puedan ayudar en el camino ante las situaciones de fragilidad y de imperfección.
  • En el capítulo 1 “A la luz de la Palabra” recordando la unidad de doctrina y de praxis necesaria en la Iglesia, subraya, al mismo tiempo, que en base a las culturas, a las tradiciones, a los desafíos de los diversos países, algunos aspectos de la doctrina pueden ser interpretados “de modo diverso”. Confirma la belleza del matrimonio formado por hombre y mujer y reclama la importancia del diálogo, de la unión y de la ternura en la familia, definido no como un ideal abstracto sino como un 'empeño artesanal'.
  • En el capítulo 2 “Realidad y desafíos de la familia” la mirada se extiende a la realidad y los desafíos actuales de las familias, con el deseo de “mantener los pies en la tierra” (AL 6) con una perspectiva sociológica y cultural queriendo ofrecer también una visión matizada, realista y esperanzada. Huye del simplismo porque el abanico de temas y de contextos particulares exigen una mirada matizada. La Exhortación no capta “un estereotipo de la familia ideal, sino un interpelante collage formado por tantas realidades diferentes, colmadas de gozos, dramas y sueños. Las realidades que nos preocupan son desafíos y por eso se pide no caer en la trampa de desgastarnos en lamentos autodefensivos, en lugar de despertar una creatividad misionera” (AL 57).
  • El tercer capítulo, “La mirada puesta en Jesús: vocación de la familia” abre la puerta al  testimonio de los Evangelios, la enseñanza de la Iglesia, la realidad sacramental, la complejidad de las situaciones irregulares y la transmisión de la vida y la fe a los hijos. “El amor vivido en las familias es una fuerza constante para la vida de la Iglesia” (AL 88).
  • El capítulo cuarto, “El Amor en el matrimonio” se articula de manera hermosa en torno al conocido himno de la caridad de 1Cor13. Lo hace con finura y belleza, y va desplegando diversos aspectos de la realidad del amor, sin idealizaciones (“no hacen bien algunas fantasías sobre un amor idílico y perfecto”: AL 135) pero tendiendo al ideal: intimidad, vida compartida, amor de amistad, diálogo, amor conyugal siempre en dinamismo exigente de crecimiento transformador. Recomendables las palabras que el papa Francisco dirige directamente a los jóvenes, en los números 131-132.
  • Amor que se vuelve fecundo”, título del capítulo quinto, habla de un amor expansivo, fecundo, dinámico, apasionado: palabras como fecundidad, generatividad, comprensión del padre y de la madre en el proceso son clave. Rica es la reflexión sobre “discernir el cuerpo” (AL 185-186) y las sugerentes páginas sobre “la familia grande”: ser hijos, abuelos, hermanos… desde “un corazón grande” (AL 196), invitando también a las familias a ser lugar de integración y punto de unión entre lo público y lo privado.
  • No podía faltar un capítulo pastoral, para entrar a fondo en la vida concreta. El capítulo 6º. “Alcuni prospettive pastorali” habla de los agentes de pastoral acerca de la preparación al matrimonio y del acompañamiento en los primeros años de vida matrimonial, y lo hace con el realismo animoso. Se invita a “iluminar crisis, angustias y dificultades” (AL 231ss) porque proporcionan un enfoque matizado, dinámico y complejo en el que ubicar cuestiones particulares.
  • De “Fortalecer la educación de los hijos” es de lo que se trata en el capítulo 7º (AL 259-290).  Los hijos son esperanza que abren al futuro. Por estas páginas van apareciendo la necesaria cercanía y presencia, la formación ética, las figuras de autoridad, los contextos, la educación sexual (realista y valiente, sin miedos ni superficialidad) y la transmisión de la fe.
  • Al mismo tiempo el papa Francisco espera que “todos se vean muy interpelados por el capítulo octavo”, que lleva por título “Acompañar, discernir e integrar la fragilidad” (AL 291-312). Quien busque normas nítidas y contundentes quedará defraudado. El Papa retoma la gradualidad pastoral, invita al discernimiento, asume la vía del “fuero interno” (AL 300), destaca las circunstancias atenuantes en la pastoral (AL 301) y sitúa en el centro la lógica de la misericordia (AL 307). Todo ello “otorga un marco y un clima que nos impide desarrollar una fría moral de escritorio al hablar sobre los temas más delicados” (AL 312).
  • El noveno y último capítulo se dedica a la “Espiritualidad matrimonial y familiar” (AL 313-325) en el que, de manera estimulante y sencilla, el Papa invita a una espiritualidad del amor exclusivo y libre, que es espiritualidad del cuidado, del consuelo y del estímulo. Desde la Fe Cristo unifica e ilumina la vida familia, incluso en los días amargos. Por eso, “Caminemos, familias, continuemos caminando y no perdamos la esperanza”.

 

Y porque creemos que la familia es Buena Noticia para el mundo, ('El Evangelio de la Familia) para la sociedad y para la Iglesia es por lo que nos sentimos comprometidos, y queremos estarlo más, en cualquier lugar del mundo donde haya una presencia salesiana de nuestra Familia Religiosa.

 

3.  CADA HOGAR, ESCUELA DE VIDA Y AMOR. Nuestra contribución educativo-pastoral

 3.1. Cercanos para ayudar a Construir y a Restaurar

Ante realidades familiares en la que no pocas veces se viven situaciones complejas y difíciles:

 Familias compuestas a retazos (familias 'patchwork')

  • Familias no desestructuradas y creyentes que van siendo excepción en muchos contextos.
  • Familias en las que existen fuertes heridas.
  • Familias en las que hay egoísmos que crean rupturas.
  • Familias con situaciones en las que se hiere, en especial, el alma de los hijos, o donde a veces éstos son 'rehenes de las discordias' (Papa Francisco)...

 Nos preguntamos ya si podemos hacer algo en favor de las mismas desde nuestra realidad de educadoras, educadores y pastores, porque:

  • Es en estos contextos donde se nos pide empatía ante el dolor que causan estas situaciones.
  • Son situaciones existenciales en las que hemos de ayudar a construir relaciones, restaurar heridas, ayudar a dejar atrás miedos…, viendo como en el texto bíblico «la caña cascada que aún no se ha quebrado» (Mt.12,20; Cf. Is 42,3).
  • Situaciones en las que podemos ayudar a reconocer que también existe mucho bueno y mucha generosidad en estas vidas.
  • En el aprendizaje a ser familia siempre hay errores que llaman a la humildad y a la comprensión, al perdón y a la misericordia. Todos tienen derecho al perdón y todos tienen derecho a perdonar para construir la familia y reconstruirse. Elemento moral.
  • La aceptación de la condición del límite ofrece a cada miembro de la familia la oportunidad de enriquecerse del amor que le ofrecen y de enriquecer a los demás con la propia donación. La gratuidad es el punto de partida para construir familia. Elemento afectivo.
  • Hay un punto de soledad constitutiva de la condición humana que imposibilita la comunicación total, y al mismo tiempo ofrece el salto de calidad al deseo del Otro que es el único que puede colmar ese deseo de totalidad. Elemento espiritual.
  • En definitiva se nos pide estar presentes para ayudar a construir y restaurar.

 

3.2. En la Escuela de Vida que es la familia

Con mirada salesiana no podríamos hablar del valor educativo y vital de la familia sin pedir, en primer lugar, que cada cual remitamos a la propia experiencia personal y, al mismo tiempo, haciendo referencia a la experiencia familiar del fundador de nuestra Familia Salesiana, Don Bosco. Él perdió a su padre siendo aún muy niño. Su mamá, Margarita, fue su primera decisiva y trascendental educadora, y bien sabemos que Don Bosco también fue lo que fue porque tuvo la madre que tuvo.

            Esta es una de las claves de la propuesta. Ayudar a que las familias tomen conciencia de que, ante todo, son escuela de Vida, y que en esa misión algunas personas, grupos e instituciones intentamos estar a su lado y ayudar, pero nunca supliendo lo que es irremplazable: ese calor de hogar que es cada familia y que prepara para la vida, como auténtica escuela, y que enseña desde el Amor a vivir el Amor. Esto es así:

  • Cuando la familia es más que un 'centro de rentas y consumo' o un 'punto de referencia afectivo', y en la cual los adultos, especialmente los padres, aceptan sus responsabilidades.
  • Cuando se da una comunicación intrafamiliar intensa, no reducida a negociaciones instrumentales.
  • Cuando se educa también exigiendo y pidiendo a los hijos responsabilidades éticas concretas, donde las convicciones íntimas se pueden exponer y comunicar y no sólo tener y guardar de modo latente por miedo a no molestarse.
  • Cuando se educa para la vida en el cotidiano familiar experimentando la igualdad radical de cada uno en cuanto a necesidades, derechos y deberes, así como respeto recíproco.
  • Cuando es un espacio de vida con capacidad para alentar relaciones reales de diálogo, de reciprocidad plena en el que se quiere de verdad el bien del otro, desde el respeto a la persona y a sus procesos.
  • Cuando la familia es una experiencia de Amor, no un lugar donde se impone el peso de la ley, y donde se aprende a amar desde la gratuidad. En este sentido, con mirada creyente, cada matrimonio y cada familia son una historia de salvación.
  • Una Familia que es escuela de vida porque encierra en sí elementos antagónicos, pero en armonía, que preparan para la vida por medio de valores como :
          • libertad y responsabilidad
          • autonomía y solidaridad
          • cuidado de uno mismo y búsqueda del bien de todos
          • sana competitividad y capacidad de perdón
          • disponibilidad para la comunicación, y también para la escucha y el silencio respetuoso.

 

  • La familia es entonces escuela de vida porque ofrece valores y también esperanzas. Ofrece cercanía y Amor que orienta, que corrige, que previene, ayuda, sana y, en definitiva, salva.

 

3. 3. Decisiva Misión Pastoral Salesiana: ACOMPAÑAR

Nos proponemos, como familia salesiana, este hermoso y más actual que nunca desafío:

  • ¿Cómo acompañar a los padres, a los matrimonios, y a quienes están al frente de su familia…?
  • ¿Cómo acompañar a los hijos, especialmente a quienes están en las casas, actividades y servicios de todas las obras existentes en nuestra familia salesiana del mundo?
  • ¿Cómo acompañar desde nuestra pastoral juvenil, familiar y parroquial a los jóvenes que están madurando proyecto de vida el matrimonio y el formar una familia?

 

Y esto pide de nuestra pastoral algunas decisiones:

3.3.1. Apostar decididamente por considerar una prioridad educativo-pastoral la atención a las Familias.

3.3.2. Dar un paso decisivo, definitivo y firme en poner el acompañamientocomo servicio prioritario:

  • Un acompañamiento de los padres y matrimonios que lo acepten.
  • Un acompañamiento real de los chicos y chicas, y jóvenes de las presencias salesianas del mundo, en especial ante situaciones familiares y personales de dificultad.
  • Un acompañamiento vocacional de los jóvenes que tiene una expresión concreta en los jóvenes que maduran su proyecto de vida al matrimonio.
  • Un acompañamiento que se traduce en propuesta de espiritualidad y de Fe como sentido de la vida, en las más diversas realidades de las familias.

3.3.3. Ver la urgencia, como familia salesiana de formar parte de este largo camino de reflexión y discernimiento eclesial, con una mayor atención a la realidad familiar, y a la prioridad de la misericordia como valor esencial del Evangelio, que ha de reflejarse en nuestra práctica educativa y pastoral.

3.3.4. Adentrarnos, por eso mismo, en un discernimiento personal y pastoral que nos llevará a no buscar ni esperar respuestas únicas ante situaciones tan diversas que alejan del ideal cristiano. Un servicio que tocará y dinamizará historias matrimoniales y familiares concretas.

3.3.5. En esta manera de educar en la que la familia no puede renunciar a ser lugar de sostén y acompañamiento (AL260), creemos que podemos ofrecer algo muy nuestro, muy 'salesiano': Ayudar a las familias a educar y crecer desde el afecto y el corazón, con todo lo que esto implica en nuestro sistema educativo (Preventivo).

3.3.6. También deberemos tomarnos muy en serio ayudar a los padres en la educación sexual de sus hijos e hijas, que para nosotros es auténtica educación al Amor.

3.3.7 Ayudaremos a descubrir el matrimonio sacramental como 'vocación', fruto de un discernimiento (como en toda vocación), y también camino de santidad.

3.3.8. En todo lo posible contribuiremos a cuidar y fomentar en las familias este sentido de la alegría de Amar.

3.3.9. Ayudemos a las familias para que sean 'espacio de vida' donde los padres educan, en libertad, en el conocer y amar a Dios.

3.3.10. Incluso, aunque pudiera ser tangencial a la realidad familiar, será una oportunidad para educar y educarnos, familias, educadores, jóvenes, en el valor de lo Creado, en la respuesta responsable ante la Creación y ante la Pobreza que se genera cuando no se cuida la armonía.

3.3.11. Algunos compromisos concretos de la Familia Salesiana respecto de las familias….P. ej. Misión de la familia salesiana a la luz del Sistema Preventivo de Don Bosco: hacer del mundo un hogar como un grande patio familiar, de amigos, de aprendizaje de vida, de encuentro con Dios.

Para concluir con nuestro compromiso como Familia Salesiana en este movimiento de revitalización eclesial, y en encomendarnos a la Madre que siempre es garante en nuestro Peregrinar.

Roma, 19 de junio de 2016

[1]     Pascual Chávez. Lettera del Rettor Maggiore: “E Gesù cresceva in sapienza, età e grazia” (Lc 2,52) ACG mº 392, 3-46

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